16 Agosto 2018

Destrucción de Líneas Vitales en Desastres

Miguel Angel Morales Collazos

Entre las múltiples consecuencias de la ocurrencia de un desastre, frecuentemente debe lidiarse con la dificultad para asistir a la población afectada, por efecto de la vulneración o daño severo en alguno de los componentes de una línea vital. Las líneas vitales (lifelines), son sistemas imprescindibles para la vida humana y el funcionamiento de las poblaciones, representan un conjunto de activos y recursos humanos fundamentales para la provisión de servicios esenciales para mantener estándares de calidad de vida, cuya interrupción generará severas y sensibles pérdidas, especialmente en caso de eventos destructivos. Dentro de los componentes de las líneas vitales está la infraestructura de transporte (vías terrestres, aeropuertos, puertos, sistemas y medios de transporte masivo y de carga), sistemas de provisión de servicios y bienes (agua potable, gas doméstico, energía eléctrica, combustible, distribución de alimentos, centros hospitalarios, dispositivos de seguridad y respuesta a emergencias), infraestructura gubernamental, entre muchos otros.

Ante lo expuesto tendría que entenderse la importancia de contar con altos niveles de seguridad estructural y operación de las líneas vitales, así como de prever los escenarios en que estas puedan fallar y los debidos planes para su reposición y/o habilitación de sistemas alternos. Los acontecimientos recientes (sismos, huracanes), demuestran tanto la susceptibilidad de las líneas vitales tanto urbanas como rurales, y los obstáculos que los entes gubernamentales y no gubernamentales enfrentan para el despliegue de las respuestas humanitarias al momento del colapso de estos sistemas.

El terremoto ocurrido en Ecuador en abril de 2016, acontecido en zonas provinciales costeras de ese país, dejó ver las debilidades de las líneas vitales de esa nación, ya que instalaciones hospitalarias y vías principales fueron gravemente dañadas quedando inoperantes, esto complicó el desplazamiento de grupos de respuesta desde la capital ecuatoriana hasta la zona afectada en el litoral ecuatoriano y el desplazamiento de afectados a sitios seguros. Con el colapso de un centro hospitalario se deja sin provisión de atención para la salud a los numerosos lesionados que pueden tenerse luego de un desastre, hasta la activación de centros de emergencia provisionales.

El paso del huracán María por la isla de Puerto Rico durante los últimos días del mes de septiembre de 2017, afectó a todos sus municipios, dejó totalmente sin suministro eléctrico a la población (numerosas torres de transmisión fueros destruidas), sin acceso a telecomunicaciones (telefonía doméstica, celular ni internet), redujo severamente el acceso a agua potable (declaraciones de afectados y el cese del aprovisionamiento de combustible obstruyó la distribución de ayuda a los afectados al no poder contar con medios para el traslado terrestre en camiones hacia distintos puntos de ese territorio y el propio desplazamiento interno de los residentes en la isla y el re-abastecimiento de insumos (médicos, sanitarios, alimentarios), sumado a las tareas de recolección de desechos que también fue interrumpida, la contaminación de cuerpos fluviales (por desechos y sedimentos) entre otros daños ambientales. Los daños más profundos y que agravan la situación y necesidades de las personas más allá de las afectaciones a las viviendas pasan entonces a ser los citados previamente, pues solventada la necesidad de refugio que en muchos casos los pobladores solventan temporalmente luego del evento desastroso las otras prioridades escapan en gran parte de sus posibilidades y recursos para su resolución.

Al colapso de las líneas vitales sucede que muchas carencias o problemas que no fueron atendidos oportunamente se agudizan, acentuando la falta de coordinación y elevando la presión social de la población afectada, que puede devenir en conflictos jurisdiccionales en cuanto a lo político-administrativo, problemas sanitarios, hambre y violencia. Debe ser parte de los planes de reconstrucción el mejoramiento de los elementos que forman parte de las líneas vitales, y para ello deben realizarse los estudios de vulnerabilidad sobre las mismas.

Con lo expuesto líneas arriba se pone a consideración la necesidad de fortalecer la integridad de las líneas vitales, y de contar con los recursos y planes de contingencia para su inmediata puesta en operación, en los casos que estas fueran perjudicadas, de nada sirve la ayuda en recursos de la índole que sea, si está atrapada lejos de quienes la requieren. Debe tenerse presente el imperativo humanitario que manifiesta la necesidad y prioridad de aliviar el sufrimiento de las personas afectadas por acontecimientos como los descritos en este texto.

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