11 abril 2021

Seminario de Sistemas de Ventilación para Minería Subterránea

El pasado 25 de junio se realizó el seminario de ventilación para minería subterránea y obras afines bajo la modalidad online, en el cual participaron como expositores seis especialistas desde Bolivia, Brasil, Canadá, México y Perú, en representación de ABC Ventilation, DSI Underground, SRK Consulting, Nexa Resources y Sobreriesgos. El programa que se siguió en el seminario fue el siguiente:

• Riesgos en ventilación subterránea (Miguel Ángel Morales – Sobreriesgos, Bolivia)
• Ejecución de proyectos de ventilación en tiempos y entornos complejos (Luiz Oliveira- Nexa Resources, Brasil)
• Auditorías de Ventilación y actualización de modelos (Luis Daniel Gutierrez – SRK Consulting, Perú)
• Ventiladores de alto desempeño (Gary Thorinson – ABC Ventilation, Canada)
• Ductos de Ventilación de alto desempeño (Othon Sanchez – DSI Underground, Mexico)
• Eficiencia energética en sistemas de ventilación (Ángel Herrera- DSI Underground, Perú)

Tuvimos la participación remota en el evento de más de 100 profesionales de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela, los cuales pudieron plantear sus consultas al panel de especialistas y obtener la aclaración de las mismas de parte de este calificado grupo de expertos.

Vale destacar la relevancia de la ventilación en los procesos constructivos y operativos en la minería pues esta cumple la función de hacer circular por el interior de las obras subterráneas el suficiente aire para garantizar que la atmósfera sea respirable y segura para los trabajadores, mediante el uso de ventiladores, ayudando entre otros aspectos a controlar la temperatura y la humedad en el entorno de trabajo, con lo que se previenen una serie de riesgos que inciden física, económica y operativamente.

Entre otros puntos se expusieron los principales riesgos asociados a ventilación deficiente, casos de auditoria de sistemas de ventilación, y la ejecución de estos proyectos en condiciones y tiempos de alta exigencia, lo que requiere de la puesta en operación de sistemas óptimos y eficientes.

Sobreriesgos seguirá apoyando la realización de estos seminarios, aportando el enfoque de la prevención de accidentes y la reducción de riesgos operacionales para la minería y otros tipos de obras subterráneas junto a ABC Ventilation y DSI Underground, por lo que próximamente notificaremos de nuevas actividades a realizar en esta materia.

 

Gestión de riesgos en el hogar

Los hechos que se presentaron desde inicio del año 2020 y que se han prolongado hasta la actualidad vinculados a la pandemia del Covid-19, obligaron a muchos países a establecer cuarentenas generales a la población, con impactos diferenciales y profundos en prácticamente todos los sectores económicos, pero sobre todo en la sociedad. Esta situación nos ha llevado a mantenernos como nunca antes dentro de nuestros hogares, los cuales junto a nuestros espacios laborales eran los sitios en los que distribuíamos nuestro tiempo.

La presencia prolongada es un mismo lugar debería permitirnos conocerlo a detalle, a llevarnos a establecer rutinas y a reducir la exposición ante cierto tipo de riesgos, lo cual requiere primariamente de su identificación, y nuestros hogares no están exentos de ser lugares de exposición por lo que prestar atención a las condiciones en que los servicios, el mobiliario o la propia estructura se encuentra, resulta en una tarea provechosa que además de elevar nuestra seguridad, nos puede permitir evitarnos gastos mayores debido a la atención oportuna de problemáticas que tal vez no habíamos notado.

La sobrecarga de conexiones eléctricas es una condición de muy alto riesgo en el hogar.

Las instalaciones de servicios como el gas, el agua y las conexiones eléctricas necesitan ser revisadas y recibir mantenimiento cuando presentan algún deterioro; los productos de limpieza contienen sustancias tóxicas por lo que deben ser almacenados y manipulados adecuadamente; el mobiliario debe estar ubicado en casa de manera que no represente una amenaza ante caída de objetos pesados, producir posibles obstrucciones de salidas o que puedan colapsar por estar en mal estado; la presencia de agrietamientos en vigas y columnas requiere de observación y reparación; las barandas y ventanales deben estar bien fijados; la fuentes de emisión calórica, objetos filosos y con elementos que puedan producir aprisionamiento deben estar lejos del alcance de los niños, al igual que los medicamentos o sustancias peligrosas que por accidente pudieran ingerir.

Muchos productos de limpieza contienen sustancias corrosivas e irritantes, por lo que deben almacenarse debidamente.

Un programa sencillo de inspección a los ambientes del hogar, nos puede permitir identificar los sitios críticos o con mayor nivel de riesgo debido a los objetos que se encuentran en cada espacio o por las actividades que se realizan en los mismos, y en su implementación pueden participar todos los miembros de la familia.

En especial cuando se trata de nuestras familias, la prevención es primordial. Esta inspección formaría parte de un plan de gestión de riesgos familiar, el cual podemos complementar preparando un botiquín de primeros auxilios, elaborando una lista de teléfonos de emergencia, y realizando sencillos ejercicios que preparen a los miembros del grupo familiar a actuar ante situaciones de peligro que podrían presentarse, pero más que todo, a evitarlas.

Inspeccionar nuestras viviendas es el inicio para la reducción de riesgos internos en el hogar.

Si bien la actual pandemia ha trastocado la vida como la conocíamos hasta ahora para muchos, puede darnos el tiempo para hacer de nuestros hogares sitios más seguros en los que estemos de verdad protegidos.

Cambio Climático en tiempos de pandemia. Entrevista al Dr. Juan Carlos Sánchez.

Tiempo atrás en Venezuela, tuve el gran gusto de compartir con el Dr. Juan Carlos Sánchez, en un ciclo de conferencias que se realizó en varias ciudades del país sobre Cambio Climático, como iniciativa de la Sub-Comisión Parlamentaria sobre Cambio Climático de manos de la asambleísta María Gabriela Hernández. El Dr. Juan Carlos Sánchez posee una muy amplia trayectoria respecto al estudio del Cambio Climático y la divulgación del mismo, es Ingeniero Industrial y Doctor en Ciencias Ambientales del Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Francia, con más de 35 años de experiencia profesional de los cuales trabajó durante 22 años en proyectos ambientales en la industria petrolera y petroquímica de Venezuela, fue asesor técnico de las Delegaciones Venezolanas que participaron en las Negociaciones de la Convención de Cambios Climáticos y del Protocolo de Kioto de Naciones Unidas entre 1989 y 2001 y es Co-ganador del Premio Nobel de la Paz 2007 por su contribución a los trabajos de mitigación del cambio climático en el Panel de Expertos de Naciones Unidas.

El Dr. Juan Carlos Sánchez fue co-ganador del Premio Nobel de la Paz en el año 2007.

Actualmente, en medio de la pandemia que representa el COVID-19 y que domina la necesidad informativa global, han surgido muchas voces que plantean los efectos positivos sobre el ambiente de las cuarentenas que muchos Estados han impuesto, pero que sin duda tendrán impactos económicos que aún es complicado poder determinar, realicé esta entrevista a este experto acerca del Cambio Climático y algunos temas relacionados al mismo. A continuación, les comparto las interrogantes planteadas al Dr. Sánchez y sus repuestas:

¿Tiene alguna relación el Cambio Climático con la reaparición de enfermedades que habían sido superadas y la generación de epidemias?

El cambio climático guarda una estrecha relación con los problemas de salud. El Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU, en su tercer informe de evaluación, del 2001, afirmó que «El cambio climático puede afectar a la salud de manera directa, como consecuencia de temperaturas demasiado altas o bajas, pérdida de vidas y lesiones ocasionadas  por inundaciones y tormentas, e indirecta, por la alteración de la propagación del alcance de los vectores de enfermedades, como los mosquitos, y de los agentes patógenos transmitidos por el agua, así como por el deterioro de la calidad del agua, la calidad del aire, y la calidad y disponibilidad de los alimentos. El impacto real en la salud dependerá mucho de las condiciones ambientales locales y las circunstancias socioeconómicas, así como de las diversas condiciones sociales, institucionales, tecnológicas y del comportamiento orientado a reducir las amenazas para la salud.»

El cambio del clima, sin duda, influye en las epidemias al crear las condiciones para la difusión y proliferación de vectores y patógenos en localidades donde estos antes no existían. Sin embargo, este no es el único factor que incide en la aparición de las epidemias.  A la vez que estamos alterando el clima también estamos invadiendo los bosques tropicales y otros ecosistemas que albergan numerosas especies animales y vegetales, capaces de albergar muchos virus desconocidos. Cortamos los árboles, matamos a los animales salvajes o los enviamos a los mercados para su consumo, degradamos los ecosistemas y eliminamos los huéspedes naturales de los virus. Cuando esto sucede, los virus tienden a buscar otros huéspedes, y probablemente esos huéspedes seamos nosotros.

El COVID-19 Se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan (provincia de Hubei, China) en diciembre de 2019.

¿Es real el impacto en el ambiente de la cuarentena que en muchas partes del mundo se está ejerciendo?

La cuarentena ha obligado a detener numerosas actividades industriales generadoras de gases de efecto invernadero y gases contaminantes del aire, el beneficio ambiental de esta parálisis se ha observado y documentado en China y en Europa. Probablemente se observe esta misma tendencia en Norteamérica en las próximas semanas. La observación inmediata de muchos de estos gases en la atmósfera ha sido posible gracias al desarrollo de equipos de detección y medición instalados en satélites. También se ha producido una reducción de los gases emitidos por el sector transporte, aunque la contribución de este sector al problema del cambio climático es comparativamente inferior cuando se le contrasta con las emisiones industriales.

Sin embargo, este es un beneficio ambiental coyuntural, momentáneo, porque una vez que pase la pandemia y se retomen las actividades industriales y de transporte, los niveles de contaminación y de dióxido de carbono equivalente en la atmósfera volverán a sus valores previos. Lo que no resulta fácil de anticipar es cuando se alcanzarán esos valores de nuevo, porque además del fin de la pandemia se requerirá salir de la recesión económica resultante, lo cual no ocurrirá de inmediato. Me gustaría que la experiencia del COVID-19 indujese algunos cambios sociales, que la pandemia nos induzca a reducir las costumbres de viajar en avión, a preferir el consumo de bienes locales, que muchas de las empresas extranjeras localizadas en China retornen a sus países de origen, que haya más teletrabajo y educación a distancia, menos turismo internacional, todo lo cual, en su conjunto, reduciría las emisiones de gases, pero todo esto está por verse.

¿Quiénes son más sensibles al cambio climático?

Todo el mundo se verá afectado de alguna manera por el cambio climático, pero algunas personas van a ser más impactadas que otras. En algunos casos, es porque viven en áreas más vulnerables o más expuestas a las consecuencias del cambio climático, bien sea porque viven en una zona inundable, en un terreno inestable o donde es más probable que se desate un incendio forestal. En otros casos, es porque las personas tienen menos acceso a los recursos que les ayudarían a recuperarse de tales eventos. Las comunidades más pobres sufrirán las peores consecuencias. En tal sentido el cambio climático es un problema muy injusto porque en general, esas comunidades son las que menos gases de efecto invernadero emiten.

A principios del 2020 se reportaron severas inundaciones en Brasil, Egipto, España, Italia e Indonesia.

¿Qué tienen que hacer los Estados para reducir el impacto no solo sobre el cambio climático sino en general sobre las actividades industriales que degradan al ambiente?

La respuesta a esa pregunta podría ser muy extensa, pero trataré de formular una respuesta breve a riesgo de simplificar indebidamente el problema. Debemos reconocer, de entrada, que el cambio climático es un problema de todos no solo de los Estados, todos participamos en la emisión de gases de efecto invernadero, y esto es distinto de la degradación ambiental ocasionada por las industrias, que si tiene un responsable bien definido y que debe apegarse a las leyes ambientales establecidas para poder realizar sus actividades. Si no las cumplen o si estas son insuficientes le corresponde al Estado actuar y aplicar correctivos.

Con respecto al cambio climático, los Estados deberían actuar con la misma determinación con que lo están haciendo contra la pandemia COVID-19, pero no lo hacen, y ello obedece a que solo actúan ante la inminencia del riesgo y no ante su magnitud. Si bien el cambio climático no se manifiesta con tanta celeridad como la pandemia, su magnitud seguramente será mayor.

Creo que podemos aprender de la experiencia que nos está dejando la pandemia, porque de la misma forma en que ésta será controlada, que es con una combinación de desarrollo tecnológico (vacuna y mejores sistemas de salud) y cambio del comportamiento de las personas (lavarse bien las manos, distanciamiento social, confinamiento en casa), el cambio climático también puede enfrentarse con una combinación de cambio tecnológico (energías renovables, reciclaje de residuos, edificios verdes, etc.) y de comportamiento (producción y consumo de bienes en cantidades racionales, eliminación de lo superfluo, ahorro de energía, uso más frecuente del transporte público, reducir los viajes a lugares remotos, etc.)

Respecto a los objetivos para el desarrollo sostenible, ¿qué tan lejos estamos de cumplir con al menos uno de ellos?

La crisis actual es la de un mundo desestabilizado, y las causas fundamentales de esta crisis son dos: la degradación de los ecosistemas y el mal estado de los sistemas de salud. Esas dos razones hacen que seamos muy vulnerables, pero el trasfondo es que tenemos una situación de insostenibilidad. Venimos hablando de desarrollo sostenible desde 1987, es decir, desde hace más de 30 años, y todavía no vemos un avance significativo en esa dirección. Las dos razones que mencioné como causantes de la desestabilización actual reflejan lo mal que estamos en los aspectos ambientales y sociales. Ello debería conducir a una reflexión acerca del modelo de desarrollo prevaleciente que procura un crecimiento económico ilimitado, fundamentado en el productivismo y el consumismo, que no termina de resolver lo social y degrada el ambiente. Sería entonces el momento de pensar e intentar un modelo que produzca solo lo necesario para consumir racionalmente lo indispensable, y así moderar las consecuencias sobre el ambiente. Si el mundo se estuviera desarrollando de manera sostenible, probablemente no hubiera ocurrido la pandemia.

En cuanto a los indicadores, uno de los más importantes es el de la pobreza, que se ha estado reduciendo en las últimas dos décadas según las estadísticas del Banco Mundial y de la Universidad de Oxford. Actualmente 8,6% de la población mundial vive en la pobreza extrema, es decir viven con menos de 1,9 US$ al día, contra 36% en 1999. Sin embargo, la meta de eliminar la pobreza en 2030 no se va a cumplir. Se había estimado que para esa fecha todavía entre 5 y 6% de la población mundial seguiría en pobreza extrema, pero desafortunadamente este estimado tampoco se va a lograr debido a la pandemia del COVID-19 por la recesión económica mundial que está ocasionando. Los países se han visto obligados a invertir enormes sumas de dinero para dotar a sus hospitales y para tratar de proteger algunos de los sectores de la economía, y la mayoría de los países están muy endeudados. Buena parte de esas deudas no podrán ser pagadas, así que se cerrarán comercios y fábricas, se perderán muchos empleos, en consecuencia, inevitablemente va a aumentar el número de pobres, esfumándose así los esfuerzos realizados en los últimos años para reducir la pobreza.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible fueron concertados por la ONU en 2015 como parte de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible.

¿Sigue activo el Panel Intergubernamental del Cambio Climático? ¿Se han manifestado respecto a la pandemia y qué trabajos están realizando actualmente?

Efectivamente, el Panel sigue activo. Este Panel, cuyo objetivo es proporcionar a los países información científica que puedan utilizar para desarrollar políticas climáticas, y aportar información clave para las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, se encuentra en este momento trabajando en la elaboración del sexto informe de evaluación del clima.

Los últimos tres informes especiales elaborados por el Panel en 2018 y 2019, que abordaron los temas del calentamiento global hasta 1,5 °C, el cambio climático en tierra y el cambio climático en el océano y la criosfera, ofrecieron a los gobiernos de los países una información detallada acerca de las graves consecuencias del problema y cómo afrontarlas. Se esperaba que los países, en conocimiento de la gravedad de la situación, reforzaran sus compromisos bajo el Acuerdo Internacional de París, durante la COP 25 celebrada en diciembre pasado en Madrid, pero ello no ocurrió. Las razones fueron múltiples: por una parte, el trabajo preparatorio previo de los países en Naciones Unidas para esta COP fue insuficiente, se hizo muy poco lobby diplomático previo debido quizás a los cambios de sede imprevistos, y hubo poca o ninguna voluntad política de parte de algunos gobiernos.

En el presente año entra en vigor el Acuerdo de París, y los países deberán comenzar a cumplir con sus contribuciones y compromisos asumidos, sin embargo, la pandemia ha obligado a posponer las reuniones internacionales que estaban previstas, tanto la COP26 contemplada en Glasgow para finales del presenta año, como las reuniones del Panel para avanzar el 6to informe. En síntesis, la pandemia retrasará la coordinación de los esfuerzos para luchar contra el cambio climático, y probablemente la recesión económica resultante reducirá los recursos destinados para tal fin, lo cual incidirá en las actividades del Panel, pero es aún muy temprano para determinar en qué medida.

*Para quienes quieran conocer más de las actividades e investigaciones del Dr. Juan Carlos Sánchez pueden visitar su web: http://verdelatierra.com/

I Workshop de Ventilación Subterránea

El pasado 13 de marzo Sobreriesgos junto a DSI Underground Latam y ABC Ventilation llevaron a cabo el I Workshop de Ventilación Subterránea en la ciudad de Cochabamba en Bolivia, con el objetivo de destacar la importancia de este proceso en la construcción y operación de labores subterráneas, en la que se dieron cita representantes de empresas mineras, proyectos hidroeléctricos y viales entre otros.

Apertura del I Workshop de Ventilación Subterránea por parte del Ing. Gary Thorinson.

El I Workshop de Ventilación Subterránea contó con la asistencia de participantes de Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela y fue avalado por el Comité Boliviano de Grandes Presas (BOCOLD), la Sociedad Boliviana de Geomecánica (BAG) y la Asociación Boliviana de Túneles (ABOTÚNEL).

Desarrollo del Workshop.

Durante el Workshop se presentaron cuatro conferencias de parte de los ingenieros Gary Thorinson, Ángel Herrera y Miguel Ángel Morales, quienes disertaron respecto a los siguientes temas:

-Riesgos asociados a problemas con ventilación en excavaciones subterráneas.

-Elementos de fortificación para obras subterráneas.

-Consideraciones para dimensionamiento y diseño de sistemas de ventilación.

-Selección de equipos y componentes para sistemas de ventilación de alto desempeño.

Conferencistas del I Workshop de Ventilación Subterránea (de izquierda a derecha: Miguel Morales, Ángel Herrera y Gary Thorinson).

DSI Underground Latam, ABC Ventilation y Sobreriesgos llevaron a cabo este evento buscando contribuir al fortalecimiento técnico de la ingeniería subterránea en la región, brindando soluciones prácticas y aplicadas sobre un proceso que usualmente no recibe la suficiente atención, y que tiene incidencias en el área operativa, económica y especialmente en la seguridad del personal.

Conferencia de parte de Sobreriesgos: «Riesgos asociados a problemas con ventilación en excavaciones subterráneas».

 

Participantes y conferencistas del I Workshop de Ventilación Subterránea.

Sobreriesgos agradede a ABC Ventilation y a DSI Underground Latam por la confianza depositada en nosotros y el gran apoyo recibido, iniciando con este Workshop una nueva etapa en la que traeremos a ustedes más eventos de alto nivel dentro de la ingeniería aplicada para la reducción de riesgos, la optimización de procesos en proyectos ingenieriles y la adaptación al cambio climático en América Latina.

Staff de Sobreriesgos en el I Workshop de Ventilación Subterránea.

Flujos de detritos de Tiquipaya: la reincidencia en los errores

En el año 2018 realizamos una investigación titulada “Identificación de procesos asociados a la generación de flujos de detritos en Tiquipaya” a raíz de los desastres producidos en esa región del departamento de Cochabamba en Bolivia durante el mes de febrero de 2018, este trabajo fue presentado en el Congreso Geológico de Chile del 2018 y en el Foro Internacional de Gestión de Riesgos de Desastres celebrado en Ecuador en noviembre de 2019, en el cual se analizaban las condiciones ambientales y los procesos antropogénicos que incidían negativamente sobre el Parque Nacional Tunari.

Entre estas condiciones y procesos se incluían el aumento de la presión urbana en los límites del parque, la elevación del número de incendios al año, la reducción de áreas boscosas, la intensificación de procesos erosivos y extractivos, la generación de diques naturales, la ocupación de áreas naturales de inundación y el aumento extraordinario de la pluviosidad.

El Parque Nacional Tunari sufre una elevada presión urbana en la que nuevas ocupaciones se instalan en sitios donde se localizan abanicos aluviales (flechas azules), constituyendo una situación de riesgo debido al continuo aporte de material en estas zonas. Parte del trabajo de investigación realizado por Sobreriesgos.

Desafortunadamente, los mismos procesos que se señalaron en ese trabajo se mantienen presentes, y en muy breve lapso han contribuido en la materialización de un nuevo desastre, el cual ocurre en el mismo mes a dos años de la pasada tragedia, y que en el registro histórico incluido en la investigación citada ya reflejaba eventos similares en los años 2013, 2015, 2016 y 2017, además del abordado en el trabajo del 2018. En esta última ocasión, la zona más afectada fue Molle Molle Noreste, en el distrito 5 de Tiquipaya (foto del encabezado cortesía del Ing. David Suntura).

Efecto de los flujos de detritos producidos en el 2020. Fuente. diario La Razón.

Ante una frecuencia tan elevada es más que necesario cuestionarse, es ¿si la población que reside en las zonas afectadas percibe adecuadamente los riesgos ambientales?, ¿las gestiones gubernamentales municipales y departamentales han gestionado la problemática de manera correcta?, ¿cuántas veces deben repetirse estos eventos para que se trabaje en la prevención de los desastres?

Es claro que este es un escenario complejo en el que se ha reincidido en una conducta reactiva sobre la preventiva, y que no se han corregido de fondo las causas por lo cual las consecuencias son muy similares, por lo que los errores se siguen repitiendo. Pero lo que más habría que lamentar es que los recursos invertidos en tareas para la recuperación como son la remoción de fango, la reparación de vías y torrenteras, la atención a damnificados y la reparación de viviendas, ha podido invertirse en mantener los cauces limpios, reforestar las áreas verdes, construir represas para control de sedimentos, capacitar a la población e implementar sistemas de alerta temprana, en general, en prevención, lo cual además de ser más redituable también protege a la población y reduce los gastos en acciones reactivas.

*Agradecimiento especial por el registro fotográfico y datos al Ing. David Suntura.

Lecciones aprendidas sobre desastres en obras subterráneas

El pasado mes de octubre (2019) se realizó en la ciudad de Lima el VIII Congreso Latinoamericano de obras subterráneas, en el cual Sobreriesgos presentó la conferencia “Lecciones aprendidas sobre desastres en obras subterráneas”, la cual versó sobre los aspectos ligados a la ocurrencia de eventos adversos suscitados en proyectos con túneles, tanto en su etapa constructiva como son los casos del Hawk´s Nest tunnel project (EEUU, 1936) y el colapso del túnel auxiliar de Hidroituango (Colombia, 2018-2019), como en la operación, exponiendo los incendios del túnel de Mont Blanc (Francia, 1999) y el túnel de Kaprun (Austria, 2000), y el colapso de las minas en Pasta de Conchos (México, 2006).

Los aspectos señalados en la conferencia definen que para que un desastre se produzca se tendrán factores condicionantes y determinantes que establecerán la susceptibilidad de la obra, y que al momento de introducir un factor detonante materializaría al desastre; la identificación oportuna de estos tres tipos de factores y del que gobierne a los demás, permitirá incidir sobre él formulando acciones para su mitigación o control, las cuales van desde un rediseño de un elemento o de todo el proyecto, la prevención a través de la instalación de sistemas de monitoreo e incluso un plan de capacitación dirigido a los trabajadores.

Los túneles son proyectos complejos que requieren de una adecuada caracterización y de controles para asegurar su estabilidad, además deben contar con la instrumentación y protocolos para que funcione adecuadamente durante su puesta en operación, sin embargo, la gestión de riesgos es un aspecto que poco se incluye dentro de la planificación constructiva u operativa de las obras subterráneas, teniendo que las fallas más comunes están relacionadas a la ocurrencia de procesos ambientales no conocidos o extraordinarios, fallas estructurales y fallas funcionales.

Desarrollo de la conferencia presentada por Sobreriesgos en el VIII Congreso Latinoamericano de Obras Subterráneas

Las labores asociadas a la excavación de los túneles en el caso de los mineros y los hidroeléctricos, la interacción de los procesos naturales, las actividades antrópicas y el funcionamiento del equipamiento tecnológico en los viales, pueden constituir variables a menudo no consideradas que pueden comprometer la integridad tanto del túnel en sí como de quiénes los utilizan o trabajan en ellos, lo cual también puede incidir en el ambiente como en la inversión financiera que representa la obra construida, la obra por ejecutar o las reparaciones que sean necesarias.

Acciones para la reducción del riesgo de desastres en obras subterráneas, parte de la conferencia presentada por Sobreriesgos

Vale destacar la relevancia regional que eventos como el Congreso Latinoamericano de Obras Subterráneas, en este caso su VIII edición, contribuyen a elevar la práctica profesional en una rama de tantos desafíos como la ingeniería de túneles, siendo el espacio donde investigadores y constructores comparten sus experiencias y el resultado de sus trabajos, lo que lleva a la ingeniería a asumir nuevos desafíos, la próxima cita de este importantísimo evento será en el mes de diciembre de 2020.

Para concluir es importante señalar que no deben escatimarse recursos destinados a realizar estudios prospectivos y complementarios que permitan reducir la incertidumbre de los proyectos subterráneos, porque es más rentable prevenir un evento adverso que corregirlo, aprendamos de los desastres, ¡para no tener que reconstruirlos!

 

*Si desea obtener la presentación de esta conferencia solicítela por este medio.

Reflexiones sobre los incendios forestales en el Amazonas central

Escribir sobre los grandes y recientes incendios forestales en el amazonas central entre Bolivia y Brasil, requería de un tiempo prudente para considerar el efecto complejo de un desastre de tan gran magnitud, el cual no se limita a la inmensa combustión de biomasa y los consecuentes incrementos de gases contaminantes en la atmósfera, sino que se proyecta en la irremediable pérdida de recursos compartidos y el beneficio que los mismos aportaban a todo el planeta.

Si algo ha dejado en claro el manejo del desastre representado por los incendios en la amazonia central es la prevalencia del carácter reactivo sobre el preventivo en la implementación de acciones de respuesta; de una respuesta sub-dimensionada y armada prácticamente de voluntad espontánea pero sin herramientas ni coordinación; de la irresponsable toma de decisiones divorciada de un análisis de los impactos ambientales de las intervenciones sobre áreas sensibles; del mantenimiento de prácticas insostenibles y totalmente nocivas  como el chaqueo* por parte de sectores de la comunidad,  que son justificadas por ser parte de un “acervo cultural ancestral”; de la falta de compromiso de los estados en asumir acciones correctivas necesarias que implican altos costos políticos; y mientras todo lo descrito se desarrolla, la selva amazónica arde.

Un singular aspecto presente en tragedias como las referidas, es la abrumadora insensibilidad pública, que ve en estos hechos sucesos aislados, ajenos a su interés y al espacio físico en el que hacen su vida, que incluso, dan pie a un ánimo “odiador” ante quien compartía información sobre los incendios ante la falta de cobertura mediática necesaria para una mayor presión ante los tomadores de decisiones. Tal vez el incremento de dióxido de carbono en el aire no solo degrada la calidad de esta mezcla de gases necesaria para la vida, sino que intoxica la racionalidad de la opinión pública.

El registro de la ocurrencia de incendios forestales en el amazonas central en la región amazónica compartida entre Bolivia y Brasil sobrepasa los 80.000, la cifra de hectáreas consumidas por el fuego aumenta a diario, el número de especies vegetales y animales que han perecido solo puede estimarse en aproximaciones que seguramente se quedan cortas, en lo que ha sido el más duro golpe a la biodiversidad sudamericana y el mayor agente intensificador de los procesos de degradación ambiental regional.

Nuestras selvas no solo son nuestros almacenes de carbono, también son la fuente de recursos que administrados racionalmente permiten mejorar la calidad de vida no solo del hombre, sino de millones de especies que cohabitan en las regiones perimetrales a las mismas, es un daño tan desproporcionado el que ha ocurrido que difícilmente podríamos ponerle un precio, pero que sin duda, todas las generaciones (aun las no nacidas) tendrán que pagar. Tal vez entre las especies desconocidas de la selva existió aquella planta con propiedades curativas que hasta podría vencer al cáncer u otras enfermedades, o especies endémicas que desaparecieron sin siquiera haber conocidas, pero difícilmente podremos saberlo ya.

Incendios forestales en la región amazónica central vistos desde el espacio. Foto: NASA-EOSDIS.

Nos queda entender, que el fuego inició por la mezcla de muchos de los actores descritos líneas arriba, y entender, que estos mismos actores siguen presentes en la cotidianidad, que si deseamos evitar desastres como el ocurrido, necesariamente debemos implementar acciones que ya de por sí son tardías, pero siguen siendo requeridas, porque parte del problema fue la respuesta demorada de en quienes se delegó la responsabilidad de administración y defensa territorial, pues no es igual combatir una llama incipiente en su inicio, que un insaciable monstruo de fuego como el que ha devastado la selva chiquitana.

Incendio en el amazonas central brasileño. Foto: Ricardo Moraes, Reuters.

La última reflexión que consideramos importante compartir es: que debe asimilarse que la gestión de riesgos es parte de la gestión ambiental, y esta lo es de la gestión política, siendo esta última la que define el modelo de desarrollo que las naciones y sus pueblos se fijan seguir, lo que implica que a muchos niveles se comparte la responsabilidad sobre la construcción de desastres como el incendio amazónico, incendio tan preocupante como los ocurridos en otras latitudes, y que en este caso, como en otros, pudo evitarse, porque si un desastre es evitable sobre muchos son justamente los incendios forestales, pues la mayoría de ellos, son provocados.

 

*El chaqueo o quema de pastizales son prácticas ancestrales y tradicionales en el territorio boliviano que reciben otras denominaciones en el resto de Latinoamérica, cuyo objeto es el avance de la frontera agrícola.

XV Congreso Geológico Chileno: Concepción 2018

El 2018 nos permitió participar en eventos de gran importancia sobre ingeniería y geociencias en Bolivia, Perú y Chile, entre ellos el Congreso Geologico Chileno siendo todos estos espacios lugares propicios para la divulgación e intercambio de conocimientos.

Chile …

En el mes de noviembre asistimos al Congreso Geológico Chileno, en la Universidad de Concepción, allí presentamos un poster en el tópico de vulcanología y dos disertaciones sobre gestión de riesgo de desastres y movimientos en masa.

Poster del congreso
Poster del Congreso Geológico Chileno.

Avanzando de la visión habitual de la gestión del riesgo de desastres en Latinoamérica hacia una perspectiva efectiva en prevención y reducción de riesgos

Iniciamos nuestra participación en el Congreso Geológico Chileno con la presentación del trabajo: Avanzando de la visión habitual de la gestión del riesgo de desastres en Latinoamérica hacia una perspectiva efectiva en prevención y reducción de riesgos, en el cual se postuló una visión actualizada sobre el abordaje técnico y científico de la gestión de riesgos, promoviendo un enfoque más prospectivo en la aplicación de las ciencias ingenieriles, reemplazando el enfoque reaccionista habitual en la región.

Identificación de procesos asociados a la generación de flujos de detritos en las cuencas del parque nacional Tunari

También presentamos el trabajo titulado: Identificación de procesos asociados a la generación de flujos de detritos en las cuencas del parque nacional Tunari (Bolivia), en el cual se describieron los elementos que participaron en la generación de movimientos en masa con consecuencias adversas en esta región de Bolivia, así como el análisis geológico-geomorfológico-antropogénico del desastre ocurrido en febrero del año 2018.


Presentación de conferencia en la sesión de movimientos en masa.

Volcanes Americanos: de la supervivencia a la coexistencia

Por último, se realizó la exposición en modalidad poster del tema Volcanes Americanos: de la supervivencia a la coexistencia, en el que se destacaron los aspectos positivos de la presencia de los volcanes desde el punto de vista energético, minero, geoturístico, agrícola entre otros.

Todos estos temas, relevantes en el universo geocientífico, pero con pertinencia para toda la ciudadanía.

Exposición del poster

Exposición de poster en sesión de vulcanología.

SOBRERIESGOS mantendrá durante el 2019 una participación activa en eventos de investigación y divulgación científica vinculados a la ingeniería aplicada de alto nivel , la gestión de riesgos y la adaptación al cambio climático.

Seguridad Estructural ante desastres en líneas vitales sanitarias

En el mes de octubre SOBRERIESGOS participó en el “I Foro Internacional Optimización de la Gestión de la Infraestructura de Saneamiento Básico – Riesgos de Desastres Urbanos”, el cual fue realizado en la ciudad de La Paz (Bolivia), presentando la conferencia Aspectos de Seguridad Estructural ante desastres en líneas vitales sanitarias, este evento fue organizado por la Escuela Militar de Ingeniería, JICA y el Grupo de Gestión de Riesgos de FELACBEJA.

Cartel del evento.

La Seguridad Estructural

La seguridad estructural se refiere a una serie condiciones que deben cumplir los edificios para considerar que las actividades para los que fueron diseñados pueden realizarse de forma segura, condiciones que aplican tanto para el uso previsto del edificio como para su periodo de construcción.

Su objetivo es prevenir el desastre secundario debido al daño de edificios en las zonas afectadas. Esto implica, que las edificaciones puedan dañarse sin llegar a poner en riesgo a sus ocupantes o a personas que se encuentren cerca de ellos, de la misma forma que funcionan los sistemas de absorción de energía por impactos en los vehículos, con estructuras de deformación programadas que reducen la energía que recibe el ocupante; de esta forma, se deben diseñar las edificaciones para que puedan aislarse del medio que transmite la energía que produce las deformaciones y los subsiguientes daños o para que se reduzca el efecto de esa energía disipando la mayor parte de la misma.

Lo anterior es esencialmente el propósito del diseño sismorresistente, que en el caso de los componentes de una línea vital sanitaria (instalaciones hospitalarias y asistenciales), es fundamental, pues los mismos, así como lo hacen los órganos vitales en el cuerpo humano, desempeñan funciones que no deben verse comprometidas bajo ninguna circunstancia. El colapso de una edificación debido a daños muy severos, se cataloga como parte de los efectos co-sísmicos de orden estructural esperados en instalaciones que no han sido diseñadas de manera sismorresistente o adecuadas para tal fin.

Desastres como los producidos luego de la ocurrencia de los sismos de Haití (2010) y Ecuador (2016), dejaron en evidencia las falencias de edificaciones hospitalarias respecto a la seguridad estructural, con consecuencias muy graves que dificultaron la provisión de la asistencia humanitaria a los afectados en estos eventos.

Hospital Turgeau (Haití), luego del terremoto del 12 de enero de 2010.

Esto deja claro que es necesaria una revisión y evaluación oportuna de las edificaciones existentes, en especial de  aquellas que constituyen las líneas vitales. Esto tendrá mejores resultados si se articula desde el nivel municipal hasta el nivel nacional, como una estrategia para la gestión de riesgos de desastres enmarcada en la prevención, en la que los profesionales del área estructural y patológica cumplen un rol protagónico.

Título de la conferencia impartida por SOBRERIESGOS.

Los lineamientos expuestos en el evento reseñado al inicio del texto acerca de la implementación de un programa de seguridad estructural se centran en 5 acciones generales:

1. Valoración de la seguridad estructural y la vulnerabilidad en la línea vital sanitaria.
2. Intervención de la vulnerabilidad en los establecimientos existentes (reversión de la vulnerabilidad y gestión correctiva del riesgo).
3. Planificación y optimización de las normativas para el desarrollo de nuevos proyectos (gestión prospectiva del riesgo).
4. Fortalecimiento de los preparativos para emergencias y desastres.
5. Seguimiento, monitoreo, revisión y mejoramiento.

Promover el mejoramiento de la seguridad estructural a todo nivel, en todo tipo de edificaciones, sobre todo en aquellas que forman parte de las líneas vitales urbanas es primordial para enfrentar escenarios de desastres y reducir la posibilidad de que estos se materialicen.

VII Congreso Latinoamericano de Túneles

El VII Congreso Latinoamericano de Túneles «Tunnel&Mining»  se celebró del 31 de julio al 2 de agosto del corriente en la ciudad de Lima,  Perú. Este prestigioso evento reunió a profesionales de todo el continente y de España, quienes compartieron experiencias y novedades tecnológicas relacionadas a la construcción de obras subterráneas para proyectos mineros, viales e hidroeléctricos.

Fue también oportunidad para la presentación del trabajo «Controles aplicados a los fluidos provenientes de la excavación de túneles», en el cual se resaltaron las múltiples situaciones de interés para el control de riesgos asociadas al entorno hidrogeológico y su interacción con la obra subterránea y el ambiente externo a los túneles, destacando la necesidad de una adecuada prospección geológico y geotécnica para la reducción de problemas que puedan comprometer la integridad de los proyectos y la seguridad de sus ejecutores y beneficiarios.

En general, la inversión que representan los estudios de caracterización y prospección geológico-geotécnica ronda en el 3% del monto del proyecto asociado, por debajo de este porcentaje, los problemas en la ejecución y operación de los túneles son bastante probables.

Las situaciones abordadas en la conferencia fueron:

1. Presencia de minerales susceptibles a expansión física o química en la excavación.
2. Presencia de acuíferos no detectados durante la exploración geotécnica.
3. Fluctuaciones violentas en el nivel freático.
4. Disposición de efluentes acidificados a cuerpos de agua superficial.
5. Modificación de oxigenación de cuerpos de agua superficial.
6. Reactividad ante ciertas mezclas de hormigón o explosivos.
7. Actividad hidrotermal.

En ellos se describieron efectos como la incidencia de la existencia de fluidos con composiciones agresivas y cantidades particulares que puedan tener impactos en la reología de los sistemas de estabilización (reducción de la vida útil y resistencia de elementos por efectos físico-químicos); así como en el ambiente, teniendo efectos como los derivados por cambios en el nivel freático capaces de producir perturbaciones en el equilibrio químico de cuerpos de agua superficial debido a la erosión y oxidación de sedimentos secos, la acidificación y cambios de la oxigenación de cuerpos de agua superficial que pueden degradar hábitats de diversas especies haciéndolos inhabitables, la contaminación de acuíferos y suelos, entre otras consecuencias.

Muchos riesgos en la excavación de túneles corresponden a deficientes o inexistentes caracterizaciones hidrogeológicas.

Se destacó el especial cuidado que debe tenerse al trabajar en zonas próximas a acuíferos, en ambientes kársticos, ambientes con materiales susceptibles a expansividad física o química (arcillas, anhidritas o yesos), en presencia de polisulfuros, sulfatos metálicos y sistemas de discontinuidades asociados a filtraciones caudalosas.

Ing. Miguel Ángel Morales durante su disertación.

La principal motivación de SOBRERIESGOS.COM para la presentación de este trabajo fue reivindicar a los controles hidrogeológicos como parte de los procedimientos fundamentales a seguir en el control de calidad de la ejecución de túneles y la reducción de riesgos en su construcción y puesta en operación, quedando en claro que los recursos que no se invierten en prospección e investigación, luego se gastan con creces en estudios de patología y costosas reparaciones que pueden hacer inviable cualquier proyecto.